ADVERTENCIA: Este es un texto personal, experimental, escrito sin edición. Léalo bajo su riesgo.
Han pasado muchas cosas desde la última vez que escribí aquí.
Me desperté algo temprano, y me empezaron a dar vuelta muchas ideas en la mente... Me dieron ganas de escribir de nuevo aquí
Estoy probando escribir en una herramienta similar a Enso, que me estoy dando cuenta que ya no cuenta con su versión gratuita Web, y como no quiero pagar mucho hoy (estoy empezando a cancelar suscripciones y a ser algo más consciente en qué compras hago), pues por ahora no me apetece comprar otra cosa.
Es curioso, pues escribir así suena más como a charlar, o grabar un podcast con poca edición, donde no regresas a releer, sino simplemente vas soltando palabras confiando en tu memoria. Es un formato que me gusta.
Y bueno, quiero comenzar por ahí. Mi trabajo me ha consumido un poco mi energía para escribir, ya sea por el gusto de charlar de un tema y aventar las gotas al mar (como ya he escrito antes). De buscar una conversación aleatoria en el vasto Internet hispano. O simplemente guardar pensamientos para alguien más en el futuro.
Estoy unas 8 horas al día, con gran intensidad, escribiendo en inglés con extranjeros, escribiendo documentos técnicos, estando todo el día en chats.
La verdad eso me quita bastante energía creativa... Termino mi día sin muchas ganas de hacer otras cosas que sé que me gustan, como escribir, leer, jugar o hasta charlar.
Esto me tiene pensando un poco.
Como he compartido en este blog, disfruté en general ciertas actividades de difusión: Estuve en la estación de radio de la universidad, participé en Podcast de diferentes temáticas, tuve varios canales de YouTube.
Hoy de eso no queda mucho, llevo varios años viviendo de una manera algo más anónima, aunque el reconocimiento siempre se hecha en falta, diría que es hasta una necesidad humana.
En el trabajo tengo una posición interesante, aunque como he platicado con familiares y amigos, no deja de ser algo temporal. Como tener una buena charla con alguien en una estación de autobús, o cuando saludas al vendedor en la tienda. Sientes que le conoces, sabes su nombre, incluso un poco de su vida persona... Pero nada más, nunca tomarás una cerveza, ni realmente se ayudarán cuando pase algo. Algo así pasa con las personas del trabajo. Sé que el día que cada quién encuentre algo mejor, ese relación se terminará (quizás un poco pesimista, aunque así ha sido en mi vida)
Ese sentimiento me ha acompañado un poco en este año. Estoy junto con mi pareja y mi perrita en una ciudad nueva, viviendo de una forma anónima, y confieso que es un sentimiento extraño, al que me empiezo a adaptar de a poco. Buscando una vida más minimalista, como he escrito, de desear menos cosas como el reconocimiento y el reflector, y de buscar emociones más significativas.
No niego que me sigue costando un poco entender ello.
En otras cosas, cuando ando mejor de salud (después de un par de semanas pesadas en el trabajo, cambios de clima, etc. etc.) me vuelven ganas de crear cosas.
Como lo he platicado repetidamente, he sido muy malo para hacerlas por mi cuenta. He intentado seguir una cultura Maker, aunque simplemente no se me dá, lo que genera una contradicción interna.
He sido bastante bueno para mejorar algo que ya existe. Tengo una cultura "Modder" para hacer pequeñas modificaciones sobre un sistema existente. Sin embargo crear el sistema, promover el sistema, y beneficiarme de ello, simplemente me da pereza, no me interesa, o pierdo el interés con el tiempo.
Esto me frustra un poco, debo expresarlo.
De pronto, cuando tengo la energía baja, veo con algo de "envidia" (sentimiento que me frustra "sentir"), a otras personas que logran las cosas, que ponen el empeño y tiempo suficiente, y digamos, quizás hasta que tienen la suerte necesaria, para que al final pasen las cosas. Que tienen el sesgo y la terquedad necesaria para que lo que piensan los demás, o incluso sus propios sentimientos, no les distraigan.
Desde un conocido que comparte su última creación (que me da alegría por mis amigos), que dan su tiempo para que exista un proyecto de Código Abierto. Que organizan reuniones, o crean eventos sociales. Quizás les convenga económicamente o no, quizás dure muchos años o una sola vez. Aunque igual pasa. Que van más allá del trabajo normal, pues, y que hacen una diferencia que al final del tiempo se ve.
En mis últimos años cada vez me ha desanimado intentar hacer esa diferencia.
Participar en comunidades en línea, como he escrito también, me parece superficial, pasajero y hasta un pasatiempo algo frustrante. Quizás no he encontrado a las personas adecuadas, o mis expectativas son demasiado altas (pedo mio, como decimos en México). Ver que es los foros públicos son un escaparate donde todo mundo publica y quiere reconocimiento, pero se siente superficial.
Quiero que me vean, pero no interactúo con los demás.
Lo equivalente en el mundo físico, también me ha creado algunos disgustos (que se pelee la gente, qué solo te quieran vender algo, que se pierda el interés y se requiera una gran energía para mantener las cosas).
No son problemas nuevos, por cientos, si no miles de años, los humanos nos hemos enfrentado a ello. Somos individualistas, contradictorios, convenencieros, mientras queremos aparentar que no. Aunque aún así, queremos preservar nuestro lado humano, y la conexión social sigue siendo importante, y la añoramos, más en tiempos de automatización donde todo es rápido, vivimos con una gran prisa por sentir cosas a través de una pantalla. Quizás falta pelear la parte social un poco más, aceptar lo artesanal y lo lento, como muchas personas intentan revelarse un poco, mientras la otra mitad de su día coexisten con los sistemas.
Y bueno, en ese mar de contradicciones, aquí me encuentro ahora, con mi personalidad, mis intereses y deseos, expresados al mundo. Entiendo que no todas las personas pensamos igual. Hoy en la mañana veía unos post sobre lo que alguien espera leer en un blog independiente. Alguien quiere un texto bien pulido, otros piden que se acepten sus textos imperfectos.
De nuevo, somos un mar de contradicciones que convivimos en espacios compartidos, cada quien buscando su interés individual y cooperando de vez en cuando.
Dicen que no hay que mostrarse vulnerable en público, aunque no me interesa mucho en esta etapa de mi vida; siento que la existencia de este texto digital en un mundo saturado de contenido hace, y no, poca diferencia (disculpe usted si no quería leer esto, conste que puse una nota hasta arriba), sin embargo esto es un poco más real a lo que representa una relación humana, digamos que al amor.
He mencionado bastante que la diferencia del enamoramiento y el amor, son la aceptación a las condiciones (vaya sobe-racionalización). El enamoramiento; el romance, es superficial, es sobre las partes que nos gustan de otra persona o de la actividad. De la idealización sobre algo.
El amor es aceptarle como es, con sus partes buenas y malas. Siento que a veces nos falta amar más la vida, y tolerarla como es. Con las partes que no podemos cambiar (al menos rápido). Con las partes que no nos gusta de nuestra persona. De las personas que nos rodean, de las situaciones que ya estaban al momento de nacer. Y aún así, pensar que vale la pena intentar cambiar las cosas, empezando por nuestra manera de enfrentarnos al mundo, y cómo tomamos las cosas que suceden.
Entiendo que hay excepciones, por ejemplo unos post esta mañana me recordaron que el 48% de la población mundial se encuentra en guerra (otra triste constante de la humanidad). Sin embargo el otro 52% no lo está, y quizás tu y yo en estamos en ese gran privilegio de no estar exactamente ahí, y que yo puedo estar cómodamente escribiendo esto en una noche de insomnio, y tu leyendo esto (como sea que lo estés haciendo, ahora tengo curiosidad).
Y bueno, con esto cierro este torrente de ideas sin mucha continuidad, aunque buena intención (este editor de textos está bastante bueno para lograrlo, te recomiendo intentarlo).
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EOT
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