Haré una declaración al mundo de las redes pequeñas y los blogueros independientes... Soy gordofóbico, y como tengo sobrepeso, me "detesto" a mi mismo.
Ahora que tengo tu atención con este "ragebait" (otra cosa que detesto hacer), explico.
Me molesta la gordura y la obesidad como situación, aunque no tengo nada personal contra las personas que sufrimos esa situación, pues somos muchos y caemos gordos.
Dicen que lo que "te choca te checa". Es decir, lo que detestas en otras personas, es en realidad de lo que te quieres alejar, y que te molesta en ti.
Por cierto, esta entrada está inspirada por
Alma de gordo – Adrián Perales
Como muchos humanos, tengo algunas enfermedades crónicas. Las relacionadas con el tema son la hipertensión y problemas respiratorios (gracias familias paternas y maternas por este regalo genético). El estrés, no comer bien, la contaminación; no ayudan mucho a controlar mi peso y respiración.
Por otra parte comer mejor, relajarme, hacer más ejercicio que antes, ir al médico y seguir sus indicaciones, me ayudan a estar dentro de lo que la Organización Mundial de la Salud considera sano.
Aquí las métricas son claras y cada vez más certeras. De acuerdo a tu raza, tu altura, tus hábitos, se puede decir si tienes sobre peso, o hasta diferentes niveles de obesidad. Y la mayoría no estamos felices con ese número tan poco permisivo.
Por cierto mi madre fue nutriologa en mi adolescencia, por lo que crecí influido en ese ambiente. Por ejemplo la dieta no es una alimentación especial, sino un sinónimo de tus decisiones alimentarias diarias, etc. etc.
Detesto estar enfermo, aunque pareciera que no lo detesto tanto, y que ya me he acostumbrado a vivir así. Detesto mi "panza" aunque también llega un punto en que me acostumbro a verla. Soy una rana en la olla, qué lentamente se está cociendo.
Y así cuando mi pareja, familiares o compañerus de trabajo me dicen "te enfermas muy seguido" y yo reacciono enérgicamente diciendo "ya intenté de todo", cuando sé que en realidad esto viene de mi cansancio y que la solución no es fácil.
No como suficientemente bien, ni hago ejercicio suficiente, no quiero moverme a un ambiente más relajado. Estoy conforme en este sistema. Digo que "estoy menos peor que los demás" y con ello ya no hago lo que me toca y sí está a mi alcance.
Hace unos 10 años comía por estrés. Afortunadamente logré controlar la situación, no te digo que fue fácil, aunque implicó muchos pasos de "no ir a la tienda de la esquina donde venden mugre y media" y tener alternativas en casa como verduras. Trabajar la abstinencia pues. Eso requirió mucho apoyo emocional, no lo niego.
Nota: Como saben quienes han leído este blog por varios años, no soy fan de usar al capitalismo como "Chivo Expiatorio" para todo lo malo del mundo, en su lugar malamente lo generalizo en la ambición desmedida y el egoísmo, que está presente en cualquier sistema económico, aunque respeto opiniones que vienen de otros países, que quizás vivieron cosas diferentes y que no soy capaz de ver.
Volviendo al tema, algo que he aprendido con el tiempo es que lo peor que puedes decirle a una persona enferma es que lo está, que debería hacer algo y compararla con alguien que no vive las mismas condiciones.
Lo veo con familiares, y lo veo conmigo.
Le puedes decir que le apoyas, que deseas que se sienta bien. Y esa es la parte más difícil de lograr. No criticar, sino apoyar.
Cada vez más está aceptado en la sociedad a no hablar de cuerpos ajenos (y también de mentes ajenas, todo un tema para otra entrada). Sin embargo, estamos en una transición donde la generación anterior lo tenía normalizado.
Luego, veo personas algo cercanas que han tomado medicamentos o se han hecho cirugías para poder reducir de peso pues, de nuevo, los ritmos de vida modernos no dan espacio para hacer lo que hay que hacer. Principalmente lo veo en mujeres, que ya se cansaron de sentirse gorditas y que todo lo que intentaron no ha funcionado. Eso sí, hay problemas emocionales y hormonales más de fondo qué no sé si las cirugias puedan arreglar. Lo veremos.
Luego... Ayer estuvimos viendo la TV mi pareja y yo, y por supuesto estuvimos bombardeados por publicidad. Hubo un anuncio de hamburguesas, mi pareja cayó en sus redes. Conclusión: Relajamos la guardia, cenamos hamburguesa. Ah, y con papas aunque le dije que el médico me recomendó evitarlas, pero preferí evitar una pelea mas con mi pareja por elegir el menú.
¿Es culpa del corporativo de hamburguesas de Carlos? Probablemente un poco aunque más mía que lo permití para darle un gusto a mi pareja después de una semana de más o menos comer bien.
No quiero ser simplista diciendo que la responsabilidad de nuestro sobrepeso es culpa del los demas y no nuestra. Aunque sí ejemplifico que es muy fácil seguir lo que no hay que hacer, y esto convierte a la epidemia en una cabeza de medusa.
Aquí en México por ejemplo, está la tradición de desayunar, comer y casi cenar con refrescos azucarados.
Se siente bien que eso no pase tanto en otros países, y de mi lado ya no me importa ser el bicho raro que no toma "soda" ni cerveza, lo que facilita un poco las cosas. Ah, también soy el raro de las ensaladas. Y pues mis amigos, algunos cuarentones ya, lo respetan un poco más. Un verdadero amigo te apoya, espero.
Mi país esta en el número 30 del mundo en obesidad. Podríamos decir que esta pandemia es un problema más americano, aunque el resto del mundo no se libra.
Ranking (% obesity by country) | World Obesity Federation Global Obesity Observatory
En mi opinión, normalizar esta enfermedad no está bien, como criticar a quienes tenemos esta enfermedad, tampoco.
Como ya sabes, si has leído este blog, te regreso la responsabilidad a ti. Si el sistema en el que estás no te ayuda a controlar tu peso, quizás debes trascender al sistema.
De mi parte cada día intento luchar contra normalizar el mar de enfermedades que la genética familiar me ayudó a tener. Y aunque no me interesa ser un ejemplo para nadie, sí quiero compartir que ese esfuerzo vale la pena para una mejor calidad de vida.
Ya no quiero ser gordofóbico.
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EOT
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