ChatGPT apareció por primera vez a finales del 2022, es decir, llevamos 3 años de su rápido desarrollo. Hoy los modelos de lenguaje, conocidos como LLM, están integrados en un montón de procesos de trabajo, e invaden las redes, los teléfonos móviles y en general la vida digital. Personas con poco conocimiento técnico se benefician de sus resultados y las expertas se sienten invadidas y amenazadas. Hay pesimismo e ilusión. Beneficios y preocupación.
También surge un debate sobre qué tanto utilizarlas, con algunas personas que intentan evitarlas, aunque en los trabajos se obligan, y que muestran con orgullo que se dejan influenciar poco por ellas. En un toque pragmático, es muy difícil frenar algo bajo el modelo "enmierdificado" de darte algo gratis al inicio y luego empezar a cobrar por su uso.
Está tecnología no es nada nueva, desde el 2010 se nos había prometido con Siri o Alexa que hablaríamos y la tecnología nos entendería.
En 1996 Ask.com nos prometía poder hacer preguntas y obtener respuestas, sin tener que usar palabras claves en los buscadores
Y desde 1949 se había diseñado la Prueba de Turing, para evaluar qué tan bien una máquina puede entender y responder en lenguaje natural.
Todo eso, junto con un interés de automatizar más y más, y remplazar a los humanos por ser costosos e ineficientes, hizo qué se pusieran muchos recursos en lograr esta tecnología, y el día ha llegado. Hoy una máquina puede entender y responder a un humano, tanto en texto como en voz, además de integrarse con más automatizaciones, seguir procesos, hacer imágenes y videos, etc. etc.
Podemos encontrar defectos, muchos, aunque no podemos negar que está creciendo un ritmo inmenso.
Sin entrar a todo lo que se habla frecuentemente en redes, como el consumo energético, la pérdida de empleos, y el uso indebido de propiedad intelectual, hoy me gustaría reflexionar sobre el impacto personal. Algo en lo que sí podemos hacer algo más inmediato.
He visto este año algunos patrones de uso que me empiezan a preocupar un poco sobre cuando hay que poner límites más estrictos.
Por ejemplo, mi pareja me menciona la necesidad de sentirse escuchada y comprendida, y que los humanos no pueden hacerlo por diferentes ritmos de vida, o incluso un profesional de la salud tiene un costo mayor. De manera gratuita, una IA puede leerte y aconsejar.
¿Es esto buena idea? No lo sé aún, aunque me sorprende que ayuda de una manera activa, y mucha gente empezará a encontrar esa comprensión qué necesita, en un chat de texto.
Está el riesgo de que se empiecen a remplazar relaciones humanas, y hasta llegar a amistades o romances, como en la película "Her", con su final triste donde en algún momento la relación artificial no será especial, y no habrá relaciones humanas tampoco.
Hoy encontré que Christian tiene en Gemini a un compañero para jugar videojuegos:
Google Gemini, compañero de aventuras
Y esto me resonó bastante. Ha sido difícil para mí, encontrar personas con las cuales compartir ciertos pasatiempos o aficiones. Tener que cruzar la ciudad para encontrar personas con las cuales no necesariamente no necesariamente compartiré todo. Escribir esta entrada de blog y que nadie responda en semanas (o nunca).
Como hoy muchas personas prefieren mandar un texto sobre usar su voz, quedarse en casa contra salir, trabajar desde casa contra ir a una oficina, de comer congelados contra cocinar algo más sano. Me preocupa que eventualmente la gente prefiera escribir con algo falso, contra el "dolor" de hacerlo con humanos.
En el Chat de IA, escribimos unas cuantas líneas y nos sentimos acompañados con una respuesta inmediata sobre cualquier tema.
Me preocupa, como he mencionado repetidamente en este blog, que nos acostumbremos a una comodidad que nos hace daño. Que nos inutiliza e inactiva a hacer cosas que nos hagan crecer, esperando que algo más resuelva los problemas del primer mundo en que vivimos los usuarios de Internet.
Que normalicemos aún más el individualismo, y menos tengamos tiempo de convivir con otras personas, o incluso nos hagamos insensibles a la necesidad humana de convivir, teniéndonos que soportar.
Llega a mi cabeza la vieja frese de que "todo en exceso es malo". Un exceso de vida digital. Un exceso de automatización, de individualismo, de velocidad. De cinismo, de pesimismo, de odio. El punto clave es, ¿cuándo empieza a ser un exceso? En algo que cada vez es más normal utilizar.
Es difícil salir de aquello que nos rodea y nos hace cambiar como sociedad, aunque creo, como he mencionado mucho en entradas anteriores, que es ahí donde vale la pena poner nuestra atención y energía.
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EOT
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